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Cómo guardar péptidos liofilizados y ya reconstituidos

· Novatheris

Casi todo el material que se pierde en un laboratorio pequeño se pierde guardándolo mal. No por una tanda mala: por un frasco abierto frío, por una solución olvidada en la puerta del refrigerador, por meter y sacar del congelador diez veces.

Polvo liofilizado y péptido en solución son dos mundos distintos. Conviene tratarlos como tales.

El polvo liofilizado vive en el congelador

Liofilizado quiere decir seco: al péptido le sacaron el agua por frío y vacío, y queda un polvo.

Esa es su forma más estable. Bachem, uno de los fabricantes de péptidos más grandes del mundo, recomienda mantener el liofilizado en un recipiente bien cerrado a menos de -15 °C, y más frío todavía para largo plazo, del orden de -50 °C o menos.

GenScript, otro fabricante grande, da una recomendación parecida y más fácil de cumplir en la práctica: -20 °C, lejos de luz fuerte. Y agrega que la mayoría de los péptidos liofilizados se mantienen estables varios años en esas condiciones.

Fíjate en el detalle: las fuentes hablan de congelador. El refrigerador a 4 °C aparece solo como opción de corto plazo, no como la casa del polvo.

El error más caro: abrir el frasco frío

Los péptidos son higroscópicos. Eso quiere decir que jalan humedad del aire.

Cuando sacas un frasco del congelador y lo abres de una vez, el aire tibio de la habitación entra y condensa agua adentro. Esa agua no se va. Bachem lo dice sin rodeo: la humedad absorbida reduce el contenido de péptido y puede bajar la estabilidad.

La regla es simple y no cuesta nada: deja el frasco cerrado hasta que llegue a temperatura ambiente. GenScript lo pide igual. Bachem incluso sugiere hacerlo dentro de un desecador, un recipiente con material que absorbe humedad.

Un par de minutos de paciencia valen más que cualquier truco de conservación.

No todos los péptidos aguantan igual

La composición importa. Los péptidos que traen asparagina, glutamina, metionina, cisteína o triptófano tienen vida útil más corta.

La cisteína, la metionina y el triptófano se oxidan con facilidad. Y los que traen ácido aspártico, ácido glutámico, lisina, arginina o histidina atraen humedad, así que GenScript recomienda guardarlos en desecador y con la tapa bien apretada.

Bachem apunta algo útil sobre los mismos residuos sensibles: suelen tolerar el envío a temperatura ambiente, y el refrigerador a 4 °C sirve para uso de corto plazo. O sea, no son de cristal, pero tampoco perdonan descuido sostenido.

La solución es otra historia

Aquí está la diferencia grande. El polvo aguanta años en frío. La solución aguanta días o semanas.

Bachem recomienda repartir la solución en alícuotas, o sea porciones pequeñas en frascos separados, y congelarlas por debajo de -15 °C. Y dice que el almacenamiento largo de soluciones no se recomienda, sobre todo cuando el péptido trae asparagina, glutamina, cisteína, metionina o triptófano. Congeladas, habla de unas pocas semanas.

GenScript es todavía más directo: la vida útil de los péptidos en solución es muy limitada, y no recomiendan guardarlos en solución. Si de todos modos hay que hacerlo, sugieren un buffer a pH 5-6 y repartir en alícuotas.

Por qué las alícuotas no son un capricho

Porque congelar y descongelar degrada. GenScript lo dice tal cual: los péptidos que pasan por ciclos de congelado y descongelado son susceptibles a degradarse.

Cada vez que sacas el mismo frasco, lo dejas llegar a temperatura, tomas un poco y lo devuelves al congelador, estás corriendo un ciclo completo. Diez usos son diez ciclos sobre todo el material.

Con alícuotas, cada porción se descongela una sola vez. El resto ni se entera.

Otro detalle práctico: si hay sospecha de contaminación bacteriana en una solución, se puede filtrar por un filtro de 0.2 micras.

Un caso especial: la cisteína libre

Si el péptido trae cisteína libre, los grupos tiol se oxidan rápido a disulfuro cuando el pH pasa de 7. Por eso Bachem recomienda buffers ácidos y desgasificados para esos casos.

Es un detalle chico que explica por qué dos péptidos guardados igual no siempre terminan igual.

Agua bacteriostática: qué hace y qué no hace

El agua bacteriostática es agua estéril con alcohol bencílico como conservante. La etiqueta de Bacteriostatic Water for Injection USP declara 0.9 % (9 mg/mL) en la presentación plástica de 30 mL, y 1.1 % en la de vidrio de 20 mL. Es un envase multidosis y se guarda entre 20 y 25 °C.

Lo que hace el conservante es frenar el crecimiento de bacterias dentro de ese envase, que se va a puncionar varias veces. Nada más.

Lo que no hace: no esteriliza el péptido, no cambia su química y no alarga su vida útil. Un péptido en solución se degrada igual, esté en agua bacteriostática o no.

La etiqueta también advierte que no se use en recién nacidos, porque el alcohol bencílico se ha asociado con toxicidad en neonatos.

Los 28 días del frasco multidosis

Mucha gente cree que un frasco de agua bacteriostática abierto dura hasta la fecha de vencimiento impresa. No es así.

La regla de los 28 días no viene de la etiqueta del agua, viene del capítulo USP 797 y la resume el CDC: una vez que un frasco multidosis se abre, o sea se puncionó con aguja, hay que fecharlo y descartarlo dentro de 28 días, salvo que el fabricante indique otra fecha para ese frasco abierto.

Y una segunda parte que también se olvida: esa fecha de uso nunca puede pasarse de la fecha de vencimiento original del fabricante. Si el frasco vence en 15 días, vence en 15 días, no en 28.

Lo que no te podemos decir

Cuántos días exactos aguanta cada uno de nuestros péptidos ya reconstituido. No lo sabemos con estudio propio y no vamos a inventar un número.

Lo que sí sabemos es la dirección: polvo en congelador, cerrado y seco, dura mucho; solución, poco y en alícuotas. Y que cualquier cifra que veas por ahí de un producto farmacéutico terminado, con su propia formulación, no se traslada a un frasco de polvo.

Resumen para pegar en la puerta

Si quieres ver cómo se recomienda guardar cada péptido en particular, cada ficha del catálogo trae su propia nota de almacenamiento.

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